RCVO | ¿La alegría ya viene 2.0?
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¿La alegría ya viene 2.0?

¿La alegría ya viene 2.0?

Cuando esta revuelta social se mostró en su potencial y rebalsó cualquier proyección o análisis, en nuestras mentes y corazones había solo una idea y sentimientoen Chile había nacido el neoliberalismo (al menos en la praxis impuesta a sangre y fuego) y Chile sería sin duda su tumba; sin embargo, a la luz de lo que ayer lograron pactar, a espaldas del movimiento popular, tanto la derecha gobernante, como la concertación (así tal, con todas sus letras y prácticas viciadas) y los alumnos aventajados de estos últimos, Frente Amplio, nos precipitamos en anunciar que no seremos invitados al funeral del neoliberalismo, más bien, seremos espectadores de la democratización del mismo.

 

 

 

El neoliberalismo afianzo sus bases y fortaleció sus cimientos gracias a la constitución ideada e impuesta por Guzmán y compañía durante la dictadura militar de Pinochet, que evidentemente, carece de legitimidad por cómo fue aprobada, recordemos que existían serias restricciones de libertad y ni siquiera había padrón electoral el año 1980 en que fue plebiscitada mediante referéndum; por tanto, podemos decir que el este sistema económico voraz, depredador y tajantemente injusto, encuentra en dicho pilar fundamental ilegitimo, uno de sus flancos abiertos más notorios, dejando espacio a pensar, que si se lograba derribar la constitución pinochetista, tendríamos cancha suficiente para barrer con los cimientos en que se sustentaba el modelo, logrando erradicar el neoliberalismo y poder asistir de una vez por todas a su entierro; siempre y cuando, derribada la constitución dictatorial, fuese el pueblo desde sus bases, quien se posicione como actor principal y fundamental en el proceso de construcción de una nueva carta magna.

 

Contra toda intención popular y contra lo antes señalado, el día de ayer fuimos testigos nuevamente, de cómo la viciada estirpe política en su conjunto, haciendo gala de su conciencia de clase, en momentos de crisis institucional, es capaz de unirse en un solo cuerpo, y negociar por arriba una salida ajena al deseo y demanda de la calle. Casi al igual como sucedía 30 años atrás, la derecha y la social democracia, logran pactar una solución transitoria por medio de la cual nos ofrecen un nuevo Chile, lleno de ilusiones de cambio y colores, arcoíris concertacionista que no tiene ollas con monedas de oro al final de su camino, salvo para ellos mismos.

 

 

El contenido del “Acuerdo por la paz y la nueva constitución”, firmado por Chile Vamos, PS, PPD, DC, PR y el Frente Amplio, es un procedimiento que ellos denominan inobjetablemente democrático, pero que sin embargo, tiene en su contenido las amarras necesarias para mantener el statu quo inalterable, salvaguardando el modelo económico y obviamente, oxigenando a un gobierno contra las cuerdas, asesino y violador de derechos humanos. Por medio de este acuerdo, la elite política, establece una serie de procedimientos que achican la cancha al pueblo para concretar cambios sustanciales y de fondo en el sistema económico por medio de este proceso constituyente, otorgándose la elite un poder de veto equivalente al ya existente en la constitución vigente (quórum de aprobación de normativa de 2/3) y un sistema de elección de representantes de la ciudadanía para el órgano constituyente, símil al utilizado en las últimas elecciones parlamentarias, el cual se aleja del proceso de elección de mayorías.

 

 

Estos antecedentes nos hacen pronosticar que no asistimos al entierro del neoliberalismo, sino al comienzo de su bautizo democrático, toda vez que veremos cómo se configura una nueva carta fundamental bajo las reglas de quienes han profundizado el modelo durante tres décadas, esos mismos que no quieren cambios estructurales en pensiones, salud, trabajo, educación, vivienda y un largo etcétera, porque cada una de esas áreas sensibles de la sociedad, son vistas como un capital rentable para sus fines personales e incluso de clase. El modelo vestirá por fin, para gracia y favor del empresariado y los partidos políticos empresariales, un manto democrático, al ser aceptado dentro de una carta magna redactada en “democracia”, ya no tendrá ese flanco abierto que le daba el haber sido concebido y haberse sostenido en una constitución ilegitima y dictatorial, gozara de salud democrática podrán decir los doctores de la inequidad.

 

 

Mientras el gobierno y las y los traidores de la vieja política (mas sus nobles retoños), se pasean por los medios haciendo gárgaras de su capacidad de dialogo, “empatía” y llegar a acuerdos con “adversarios”, nos seguimos preguntando en que parte del “acuerdo de paz” se encuentra la condena de la violación de los derechos humanos cometidos por el estado y las FF.AA y de orden durante este casi mes de revuelta, el compromiso de justicia y reparación con las víctimas de estos atropellos, cuotas de pueblos originarios, minorías y disidentes sexuales en la conformación de la “convención constitucional” sea cual sea el mecanismo elegido (50% o 100% electos para dicho fin), fin del sistema de pensiones mediante AFP, nuevo código de aguas, aumento de ingresos mínimos en las remuneraciones, nacionalización de sectores claves, mejoras en la normativa relativa a la negociación colectiva y organizaciones sindicales, fin del endeudamiento por educación, soluciones habitacionales para comités de allegadxs y un larga lista que podría seguir engrosando este escrito, pero que tenemos presente en cada asamblea y barricada.

 

Este cuento ya lo hemos leído y lo escribieron los mismos que hoy hacen acuerdos en la cima de la cúspide, desmereciendo y desconociendo a mayoría que se encuentra en la base de la pirámide, es por eso que el llamado es a no abandonar las calles y los territorios, no ceder ante este anuncio de pacto protagonizado por quienes privatizaron la alegría y los asesinos de ayer y hoy. Hemos llegado a escenarios que para nosotrxs mismxs eran de difícil concreción en algún momento, nos paramos frente a la historia y dimos vuelta el tablero sin miedo, con una unidad y convicción que emocionan, no apaguemos este fuego con promesas de una alegría futura, que quienes la ofrecen son mercachifles de la ilusión.

Con todo, hasta el que el neoliberalismo sea enterrado…

Salud