RCVO | Ex Monolito
1277
post-template-default,single,single-post,postid-1277,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,select-theme-ver-2.7,smooth_scroll,wpb-js-composer js-comp-ver-6.0.1,vc_responsive

Ex Monolito

Ex Monolito

En el monolito que homenajea al Sargento Ramón Toro Ibáñez, soldado golpista que murió en enfrentamientos con el GAP

en septiembre de 1973, tuvo una lugar una performance y declaración en nombre de aquellas personas que han sido asesinadas manifestándose en favor de las demandas del pueblo.

 

Los militares tienen manchadas sus manos con la sangre del pueblo, en toda su historia no han hecho más que reprimir a les pobres y defender la propiedad de los ricos. Yo no sé, realmente, si espero algo distinto de ellos, la ingenuidad es peligrosa y a veces también puede matarnos; lo que sí tengo claro es que no quiero ver en ningún territorio ningún tipo de homenaje a quienes asesinan, torturan, violan y desaparecen a mis amigues y mis compañeras. Los militares y la policía tienen manchadas sus manos con la sangre del pueblo, siempre las han tenido, y ahora no hacen más que repetir la historia y hacer más profundas las heridas.

 

 

 Este monolito homenajea al sargento Ramón Toro Ibáñez, soldado golpista que murió cerca de la moneda el 11 de septiembre de 1973 en enfrentamientos con miembros del GAP, está aquí porque él era vecino de la villa olímpica, uno de los muchos militares que han pasado y habitado este lugar, porque sí, esos asesinos andan entre nosotres, y no podemos negar la mixtura de la composición barrial. Acá dice que murió defendiendo la libertad, y a mi me da tanta rabia que no sé por dónde partir para decir que cómo puede ser libertad la dictadura y la vida miserable a la que nos han condenado.  Sólo resuena en mi cabeza cuánta sangre han hecho correr sus manos, y cuánta más están dispuestos a hacer correr. Sobre todo, hoy, que Piñera anuncia su agenda de seguridad que sólo avanza en perfeccionar y profundizar esta dictadura, y termina de sacarse la careta de demócrata y aparece el fascista en todo su esplendor. No es nada nuevo en las fuerzas de orden, llevan siglos aplicándolas en el Wallmapu, y ahora extienden esta militarización por todo el territorio llamado chile.

 

En la dictadura de Augusto Pinochet, los militares y las fuerzas de orden asesinaron a miles de personas, y cientos de ellas siguen estando desaparecidas, y ni siquiera nos han dicho qué hicieron con los cuerpos de nuestros muertos. Hoy, intentan repetir la historia, Piñera es un psicópata cumpliendo el sueño de tener su propia dictadura, incluso en sus discursos utiliza las mismas palabras que el dictador: nos declara la guerra, tira a los militares con sus armas a reprimir a un pueblo desarmado, crea proyectos de seguridad que solo refuerzan su aparataje represivo, y le agradece abiertamente a la inteligencia policial por su noble trabajo. Todo con tal de defender a sangre y fuego sus privilegios de hombre rico, los de él y los de toda su clase empresarial. En los 20 días que va de la revuelta, han asesinado a 23 personas, más de 100 han perdido sus ojos, y hay miles de heridos, cientos de torturados, y algunos siguen desaparecidos. En un documento oficial de la fiscalía, donde enumeran frívolamente una lista de muertos, escriben al final: 16. Cuerpo sin identificar. Es así como nos ven, a nosotres y a todes nuestres hermanes de sueños, a todes quienes ponemos el cuerpo luchando por una vida digna, como gritan las calles: hasta que la vida valga la pena. Somos cuerpos sin identificar cuando somos su mano de obra, sus recursos humanos, cuerpos sin identificar cuando somos baleades, violades, torturades, desaparecides. Pero echan a rodar todos sus mecanismos y estratagemas de inteligencia policial para identificarnos como un peligro, nos dicen que somos nosotres les violentes, que ellos solo responden para poder resguardar el orden público, y lo que ellos insisten en nombrar como democracia, atacan con armas a un pueblo desarmado e insisten en crear esa figura ficticia del enemigo interno.  

 

No quisiéramos volver a homenajear en nuestros territorios a los asesinos del pueblo, queremos recuperar nuestra memoria, queremos recordar a nuestros muertos. Que nunca sean olvidados, que sean semilla en la tierra fértil que es esta revuelta, que sean semillas que sembramos junto a nuestros sueños, para que germinen todos los mundos nuevos que llevamos en nuestros corazones.

 

Como escribiera Stella Díaz Varín, poeta y vecina también de esta villa:

 

No quiero
Que mis muertos descansen en paz
Tienen la obligación
De estar presentes
Vivientes en cada flor que me robo
A escondidas
Al filo de la medianoche
Cuando los vivos al borde del insomnio
Juegan a los dados
Y enhebran su amargura.

Los conmino a estar presentes
En cada pensamiento que desvelo

No quiero que los míos
Se me olviden bajo tierra
Los que allí los acostaron
No resolvieron la eternidad

No quiero
Que mis muertos me los hundan
Me los ignoren
Me los hagan olvidar
Aquí o allá
En cualquier hemisferio

Los obligo a mis muertos
En su día
Los descubro, los trasplanto
Los desnudo
Los llevo a la superficie
A flor de tierra
Donde está esperándolos
El nido de la acústica.

 

 

DALE PLAY A LA CONTRAINFORMACIÓN Y LA BUENA MÚSICA 24/7

 

 

 

 

 

No Comments

Sorry, the comment form is closed at this time.